Repuestos que se consiguen
Antes de recomendar un modelo, verificamos que las cubiertas, cámaras y pastillas se encuentren en el mercado local. De poco sirve una bici linda si después queda parada tres semanas esperando una pieza.
No somos un local más de bicis. Armamos un taller y una tienda pensados para quien usa la ciudad todos los días: gente que sale a las siete de la mañana, vuelve con lluvia, deja la bici en un pasillo angosto y necesita que el equipo funcione sin dramas. Ese es el punto de partida de todo lo que hacemos.
Antes de recomendar un modelo, verificamos que las cubiertas, cámaras y pastillas se encuentren en el mercado local. De poco sirve una bici linda si después queda parada tres semanas esperando una pieza.
Escuchamos cómo vas a usar el vehículo: distancia, pendientes, si lo subís a un ascensor o lo dejás en la calle. Recién ahí proponemos algo. Muchas veces la respuesta correcta es no cambiar nada y ajustar lo que ya tenés.
Trabajamos con agenda y tiempos claros. Si una reparación se complica, avisamos antes de seguir. Preferimos una demora informada que un cliente esperando sin noticias.
El primer service, el ajuste de frenos a las dos semanas, la duda sobre cómo plegar el scooter en el subte. Seguimos ahí. La idea es que la movilidad urbana no se convierta en un problema técnico.
El efecto que buscamos es simple: que salgas de acá sabiendo qué tenés entre manos, cómo mantenerlo y a quién llamar cuando algo no anda. Menos vueltas, más calles recorridas.
Antes de pasar por el taller o llevarte una bici, mucha gente nos escribe con las mismas dudas. Acá van las respuestas, sin vueltas y sin letra chica.
Sí. Coordinamos una vuelta corta por los alrededores del local para que sientas el rodado, la postura y los cambios. Traé tu DNI y, si tenés, tu casco.
Un ajuste general de frenos, cambios y tensado de rayos suele quedar listo en el día si lo dejás a la mañana. Si hay que cambiar piezas, te avisamos antes de avanzar.
Están preparados para salpicaduras y calles mojadas, pero no para circular bajo lluvia fuerte ni dejar el motor sumergido. Si te agarra un chaparrón, secá los contactos antes de volver a cargar.
Entregamos en CABA y algunos partidos del conurbano. Las bicis armadas viajan en furgón y los accesorios por mensajería. Coordinamos día y franja horaria al confirmar el pedido.
Un tomacorriente común y un espacio ventilado. No lo dejes cargando toda la noche ni lo enchufes si la batería está mojada. El cargador original corta solo al completar la carga.
Sí, tomamos cualquier rodado urbano. Si la bici tiene componentes muy específicos o fuera de medida, te lo decimos antes de arrancar para que no pierdas el viaje.
Si tu duda no está acá, escribinos por contacto o mirá las guías de ayuda.
Un taller chico en Cabildo al 2100, con gente que usa lo que vende. Acá van los nombres, los roles y en qué se nota la experiencia cuando te toca resolver algo concreto.
Armado y puesta a punto
Doce años armando bicis de ciudad y plegables. Es la que revisa cuadro por cuadro antes de que salga del taller y la que te explica por qué una transmisión interna te va a ahorrar ajustes en invierno.
Scooters eléctricos y diagnóstico
Viene del mundo de la electrónica de consumo. Diagnostica baterías y controladores, y sabe cuándo un scooter conviene repararlo y cuándo no. Probó casi todos los modelos que pasaron por el local.
Asesoramiento y guías
Pedalea desde Villa Urquiza hasta el centro todos los días. Escribe las guías de elección y contesta las consultas sobre rodado, talles y rutas. Su criterio sale del uso real, no del catálogo.
Mantenimiento y repuestos
Lleva el registro de cada service hecho en el local. Conoce de memoria qué cubiertas aguantan bien el empedrado de ciertas calles y qué cadenas duran más con el polvo de las avenidas.
Accesorios y seguridad
Selecciona luces, cascos y candados. Antes de sumar un producto al local lo prueba en recorridos nocturnos por la ciudad. Si algo no le convence, no entra al catálogo.
Taller y entregas
Coordina los turnos de service y las entregas a domicilio dentro de CABA. Sabe qué bici entra en qué ascensor y cómo plegar un scooter para que llegue sin un solo rayón.
Bolte arrancó como un taller chico en un local prestado sobre Cabildo, con dos personas y una idea simple: que moverse en bici o scooter por Buenos Aires no sea un deporte extremo. Estos son los momentos que nos trajeron hasta el barrio donde estamos hoy.
Empezamos reparando bicis de vecinos y mensajeros. Sin vidriera, sin cartel, solo un torno, un par de llaves y la costumbre de explicar cada arreglo antes de cobrarlo. Ahí aprendimos qué se rompe primero en el uso porteño: cadenas, cubiertas y frenos.
La consulta por scooters creció de golpe y no teníamos con qué responder. Armamos un sector aparte con repuestos de motor, controladoras y baterías, y empezamos a probar cada modelo en el trayecto hasta la estación de Colegiales antes de ofrecerlo.
Ordenamos el taller con turnos y publicamos las primeras guías para elegir rodado, tipo de cambio y autonomía según el recorrido real de cada persona. Dejamos de improvisar diagnósticos por teléfono y empezamos a documentar cada reparación.
Incorporamos luces recargables, cascos con ajuste micrométrico y bandas reflectivas. La demanda vino sola: la gente que ya pedaleaba de noche quería ver y ser vista sin gastar de más. Armamos kits y los probamos en avenidas con poca iluminación.
Somos un equipo chico que atiende venta, taller y asesoramiento en el mismo espacio. Seguimos sin vender lo que no probamos antes, y seguimos escribiendo guías con lo que aprendemos en el mostrador. Si querés conocer el local o el equipo, pasá por Contacto.