Somos un taller y local de bicis y scooters urbanos en Av. Cabildo, a pocas cuadras de la estación de Colegiales. Empezamos reparando lo que otros no querían tocar: cuadros viejos, scooters con baterías cansadas, frenos que chillaban en bajada. Con el tiempo el mostrador se llenó de modelos nuevos, pero la lógica sigue igual: si no lo probamos nosotros en el tránsito porteño, no lo vendemos.
Trabajamos con quien usa la bici o el scooter como transporte real, no como accesorio de fin de semana. Gente que sale de Villa Urquiza a las 7:40, que combina subte y plegable, que necesita llegar sin transpirar la camisa. Por eso armamos cada recomendación pensando en el recorrido, el peso que cargás y dónde lo vas a guardar.
Commuters de zona norte y centro, estudiantes que cruzan la ciudad, familias que buscan una bici para el barrio y repartidores que necesitan aguantar el día entero sin visitas al taller cada semana.
Que el rodado, la postura y la transmisión coincidan con tu recorrido real. Que el scooter plegado entre en el subte sin pelear con la gente. Que las luces funcionen cuando volvés de noche por Cabildo.
Av. Cabildo 2184, CABA, CP C1428. Escribinos a hola@boltebikesandscooters.com o llamanos al +54 11 5274 6813.
Cada etapa de Bolte respondió a algo concreto: la demanda de repuestos, la llegada de los scooters eléctricos, la necesidad de un servicio técnico serio. Nada se planificó de antemano.
2016
El local original tenía 22 metros cuadrados sobre Av. Cabildo. Vendíamos armado de ruedas, ajuste de cambios y alguna bici armada a pedido. La decisión clave fue no tercerizar el taller: todo lo que entraba se reparaba ahí mismo, con repuestos que elegíamos uno por uno.
2018
Empezamos a recibir consultas por baterías que no cargaban y controladores quemados. Armamos un banco de pruebas propio para medir celdas y no cambiar packs completos al azar. Eso nos obligó a capacitarnos en electrónica y a stockear conectores y BMS de distintos formatos.
2020
Con la demanda de service creciendo, el local de calle quedó chico. Nos movimos a un espacio con entrada directa para dejar la bici sin desarmarla en la vereda. Ahí también empezamos a guardar bicicletas de clientes durante reparaciones largas, algo que hoy sigue funcionando igual.
2022
Nos cansamos de repetir lo mismo por teléfono: qué rodado conviene según altura, cuánto dura una batería real, qué mirar en un cuadro usado. Las guías salieron de esas charlas y siguen actualizándose con lo que devuelven los clientes después de meses de uso.
2023
Antes se atendía por orden de llegada y las esperas eran largas. Con turnos por franja horaria bajamos el tiempo promedio de entrega y dejamos registro escrito de cada intervención: qué se cambió, qué se midió y qué conviene revisar en el próximo service.
Hoy
Somos seis entre taller, mostrador y asesoramiento. No trabajamos con marcas que no podamos respaldar con repuestos, y preferimos decir que no a un modelo antes que vender algo que después no vamos a poder mantener. Esa es, más o menos, toda la historia.